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En el año en que Odebrecht completa 30 años de actuación en Ecuador, dos proyectos que se concluyeron a fines de 2016 vienen cambiando la realidad económica del país, con abastecimiento hídrico garantizado y transporte asegurado de combustibles fósiles.

En diciembre pasado, las divisiones de Infraestructura y de Ingeniería Industrial de Odebrecht concluyeron las obras del Acueducto La Esperanza y del Poliducto Pascuales Cuenca. El primero construido originalmente para atender a la Refinería del Pacífico cuando esté concluida, ya suministró 3 millones de m³ de agua a tres ciudades de la provincia de Manabí, en las que el abastecimiento hídrico fue afectado en abril de 2016 por un fuerte terremoto. El segundo es responsable del transporte de combustibles fósiles por siete provincias del país, combustible que antes de la operación del sistema se trasladaba en camiones tanque.

La Esperanza y Pascuales Cuenca también fueron responsables de fortalecer el mercado laboral local. Los dos proyectos generaron, en conjunto, más de 4 mil oportunidades de trabajo directas durante al ejecución de las obras; 98% de ellas, con mano de obra ecuatoriana, la mayoría moradores de las zonas de influencia de los proyectos. “La conclusión del acueducto y del poliducto demuestra nuestra capacidad y compromiso con el futuro de Ecuador”, destaca Mauro Hueb, director regional de Odebrecht en el país. 

Agua para tres ciudades 

En Manabí, en la presa Esperanza, comienza el recorrido del agua. Es allí donde el Acueducto La Esperanza capta millones de litros diariamente por medio de una estación de bombeo y la transporta a una tubería de 94 km de longitud y 48 pulgadas de diámetro hasta El Aromo, donde se construirá la Refinería del Pacífico. 

Mientras no se concluya la refinería, 100% del agua bombeada ya tiene un destino: se entrega a las ciudades de Manta, Montecristi y Jaramijó. “La provincia de Manabí enfrentó históricamente serios problemas de escasez de agua, agravados en los últimos meses por el terremoto de 7,8 grados en la escala Richter. En ese contexto, es extremadamente positivo que el acueducto asegure el abastecimiento a 330 mil habitantes de las tres ciudades”, puntualiza Mario Costa, responsable del Contrato en la etapa de construcción.

Mario explica que, cuando la refinería este en operación, se fraccionará el abastecimiento: la refinería utilizará unos 4 mil m³ de agua por hora, mientras que 2 mil m³ se destinarán a los tres municipios.

Por siete provincias

Los ecuatorianos se vienen beneficiando de otra obra que se entregó en diciembre, también a través de tuberías. El Poliducto Pascuales Cuenca ya permite el transporte de combustible de manera sostenible, económica y segura por siete provincias del país. 

El sistema está compuesto de dos tramos de ductos de aproximadamente 215 km de longitud, además de seis estaciones de bombeo y dos terminales. El primer tramo, en operación desde mayo de 2016, cuenta con 103 km que comienzan en la estación de bombeo de Pascuales, pasando por la estación El Chorrillo y desembocando en la Terminal de La Troncal.

El segundo tramo está activo desde diciembre y posee 112 km. Pasa por las estaciones de bombeo La Delicia, Ducur y Charcay hasta finalizar su recorrido en la terminal de almacenamiento y despacho de la ciudad de Cuenca. 

Hasta marzo, el sistema ya había despachado unos 5 millones de barriles de gasolina, diesel y gas licuado de petróleo a las terminales de La Troncal y Cuenca. “Nuestro equipo superó enormes desafíos técnicos y logísticos”, señala Laerte Silva Lima, responsable del Contrato. “Construyó dos terminales de almacenamiento y cinco estaciones de bombeo, cruzó la cordillera a una altura de 3.660 metros y concluyó la obra dentro del plazo contractual”, concluye.